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Toda la actualidad sobre la Semana de Música Religiosa de Cuenca

Manos de una pianista sobre el teclado de un piano, en penumbra

Derroche de belleza en La Virgen de La Luz

La mezzosoprano Marta Infante y la organista Lucie Záková han ofrecido un maravilloso programa con músicas españolas y checas del XIX y XX.

El público, que por segundo día consecutivo ha agotado las entradas, ha reaccionado con calurosos aplausos el extraordinario trabajo de las artistas.

El concierto se ha celebrado en el maravilloso marco De la Iglesia de la Virgen de la Luz, sede de la patrona de la ciudad, una iglesia especialmente querida por todos los conquenses que se ha llenado para recibir este hermoso recital.

Derroche de belleza en La Virgen de La Luz

La mezzosoprano Marta Infante y la organista Lucie Záková han ofrecido un maravilloso programa con músicas españolas y checas del XIX y XX.

El público, que por segundo día consecutivo ha agotado las entradas, ha reaccionado con calurosos aplausos el extraordinario trabajo de las artistas.

El concierto se ha celebrado en el maravilloso marco De la Iglesia de la Virgen de la Luz, sede de la patrona de la ciudad, una iglesia especialmente querida por todos los conquenses que se ha llenado para recibir este hermoso recital.

Este segundo concierto del III Ciclo de Adviento ha vuelto a colgar el cartel de no hay billetes antes de que abriera la taquilla.

Marta Infante aunque leridana, se formó como cantante en Chequia. Lucie Záková, nació en Chequia y desde hace años reside en la capital conquense.

El bellísimo programa seleccionado se ha divido en dos partes, paralelas al origen de las intérpretes. Una primera de música española de Torres Pérez, Manuel de Falla, Gómez García, Toldrà y Federico Mompou.

La segunda parte ha sido un monográfico del gran compositor checo Antonin Dvorák y sus Canciones Bíblicas. Estas composiciones están basadas en los Salmos de la primera traducción al checo de la Biblia. Música radiante, de una alegría innata que la interpretación de Záková e Infante las han elevado a un nivel superior. Dvorak es uno de los compositores que más puede reafirmar en la esperanza, en el reconocimiento a lo mejor de los seres humanos, en la certeza de que vale la pena vivir. Todo un alegato de la alegría de vivir como ha quedado patente en el último salmo “Cantad al Señor un cántico nuevo” en el que la prodigiosa voz de Marta Infante y el órgano de Lucie Záková ha levantado el espíritu de todos los asistentes y arrancado un largo aplauso de agradecimiento. Un broche a la belleza vivida anoche en un marco tan especial como éste.